MONEDA SOCIAL: ¿ GATTOPARDISMO O RUPTURA DE PARADIGMA ? [1]

 

IDEAS-CLAVE:  * multitrueque y moneda social: ¿ regresión o reinvención del mercado?

                            * ceguera cognitiva -) inercia epistemológica -) irresponsabilidad conceptual

                            * responsabilidad versus imaginación: cambio/transformación versus statu quo

                            * estado de bienestar -) estado de malestar  -) estado desertor -) estado inductor

                            * nuevos paradigmas del conocimiento: ¿vuelta a los orígenes  o ruptura del orden social?

 

       Para iniciar el diálogo acerca del significado, posibilidades y limitaciones de las experiencias de moneda social en la construcción de un nuevo orden social, organizaremos nuestras argumentaciones alrededor de los siguientes aspectos:

 

1. SOBRE HECHOS,  INTERPRETACIONES Y RESPONSABILIDADES

2. HECHOS: QUE ES HOY LA  RED GLOBAL DE TRUEQUE SOLIDARIO

3. INTERPRETACIONES: REVISITANDO EL FENOMENO DEL DINERO 

4. RESPONSABILIDADES: COMO HACER POSIBLE LO IMPROBABLE

 

 

1. SOBRE HECHOS,  INTERPRETACIONES Y RESPONSABILIDADES

 

Según indican sesudos informes de organismos internacionales, llevamos ya dos décadas perdidas para el crecimiento económico y la redistribución de la riqueza en América Latina. Esa persistencia parece indicar, ya sea que las estrategias de crecimiento y distribución no han sido las adecuadas, ya sea, que si lo eran, no fueron bien implementadas, en toda la región.  Asimismo, si tomamos en cuenta los datos del último Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD y los resultados de las discusiones actuales, tanto en el ámbito académico como en el político y de la sociedad civil, es inevitable reconocer que es la definición misma de desarrollo que se encuentra en crisis : incursionamos ya en la primera década de teorías del posdesarrollo.

 

Por lo  tanto, si acordamos solamente con lo que propone el Informe del año 1999, cuando recomienda la reinvención de una estructura de gobierno mundial en aras de la humanidad y la equidad, para evitar que que el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres afecte la gobernabilidad del conjunto de las naciones, nos toca como mínimo preguntarnos acerca de la fundamentación teórica, política y técnica de esa osada propuesta, para establecer sus eventuales condiciones particulares de factibilidad y viabilidad. Y, si queremos ir más allá, puesto que las iniciativas de gobernabilidad mundial hasta el momento vienen pasando más por los escenarios de la economía que por los de la política, no estaría mal agregar a esa fundamentación argumentos de la ética y la epistemología, casi siempre ausentes del primer conjunto, como si unos fueran objeto de preocupación legítima de los actores políticos y los otros, de actores teóricos, con responsabilidades ajenas a las de los primeros…

 

Apuntamos aquí a plantear la tarea de revisar - ya que de reinventar se trata - supuestos generalmente obviados en ese tipo de discusión. Y, precisamente porque ni el Informe, con pretensiones « técnicas» incuestionables, ni las discusiones más claramente políticas lo hacen en en esa dirección, lo hacemos a partir de una postura epistemológica particular que nos ha permitido recorrer un camino nuevo en la interpretación del fenómeno del multitrueque con moneda social  tal como viene siendo desarrollado en la Red Global de Trueque, en Argentina y en otros países de la región.

 

A nuestro entender, para intentar establecer consensos amplios entre distintos actores sociales, es necesario revisar al menos tres supuestos básicos y sus consecuencias, cuando hacemos un análisis crítico de los mecanismos utilizados en la definición, diseño e implementación de las políticas sociales:

 

 

En lo que se refiere a cómo conocemos la realidad, sin pretender más que esbozar el camino que hemos emprendido en nuestra investigación sobre el trueque, desde el paradigma constructivista lingüístico[2], acordamos en que la realidad se construye con conceptos. Se conoce con y desde las distinciones, por lo cual es necesario hacer el ejercicio permanente de diferenciar hechos de interpretaciones, aun cuando conocemos nuestra tendencia a confundir nuestras interpretaciones consensuadas con "hechos" indiscutibles. El no reconocimiento de la presencia de los conceptos en la construcción de la realidad nos lleva al fenómeno de la ceguera cognitiva, desarrollado teóricamente por Flores(1997) como obstáculo mayor a la coordinación de acciones entre distintos actores sociales. Por otro lado, como la ceguera cognitiva nos es siempre constitutiva, en la medida que no tenemos posibilidad de conocer todas las distinciones con las cuales los distintos actores sociales "construyen" su realidad, lo único que podemos hacer... es tenerlo presente, aceptar la legitimidad del otro y abrirnos a incorporar nuevas "descripciones y diagnósticos" fundados en "otras" distinciones que no sean las de nuestra tribu particular...

 

Es a partir de ese reconocimiento que podemos comprender nuestra tendencia a defender la permanencia de ciertos esquemas conceptuales, como aquellos adecuados para coordinar acciones, sin tener en cuenta la legitimidad - cognitiva, no política - de otros. La manutención de esa tendencia lleva a otra desviación del pluralismo cognitivo, tan necesario a la construcción democrática, desviación que, a su vez, conduce a la inercia epistemológica, que hace impacto a la hora de construir nuevos consensos. Preferimos desconocer la efimeralidad de nuestras lecturas contextuales, creer en nuestras lecturas como verdades y defender nuestras categorias de pensamiento rutinarias, antes que acercarnos a la relatividad del conocimiento, aceptar la legitimidad del otro y lograr acuerdos consensuados para la accion, por encima de diferencias... que finalmente son conceptuales.

 

Finalmente, como consecuencia de las dos tendencias mencionadas, a las que, dado su carácter  colectivo, nos atrevemos a denominar "patologías corporativas", aparece aquella de la que tendríamos que hacernos cargo necesariamente para dar respuestas a los desafíos actuales de la política social, de la mano de la epistemología y de la ética: se trata de la irresponsabilidad conceptual,  a la que adherimos cuando le dejamos a otros colectivos la tarea de crear nuevas categorias de pensamiento para comprender y operar sobre la realidad.

 

Si acordamos en la importancia de diferenciar hechos de interpretaciones, para continuar nuestro recorrido hacia la propuesta de este trabajo, podemos recurrir a los datos disponibles del mencionado IDH (o de los noticieros televisivos o de nuestra memoria reciente), podemos reconocer que estamos delante de algunos "hechos" incontestables en América Latina:

 

Frente a estos "hechos", podemos ensayar distintas "interpretaciones", válidas según distintos intereses y ópticas de observación, tales como:

 

 

He ahí dos interpretaciones, que conllevan dos actitudes distintas, que conllevan a su vez responsabilidades también distintas. Quizás la segunda esté más emparentada con los teóricos de la Biología que saben cuán improbable era que los átomos tan simples se combinaran para formar las primeras macromoléculas que dieron origen a la vida en la Tierra. Eso equivale a recordar que la vida - pese a ser altamente improbable -  alguna vez ocurrió y sólo por eso podemos hoy hablar sobre el tema. Con la misma esperanza de que el caso que vamos a relatar sea capaz de provocar lo (que parece hoy) altamente improbable. Pero absolutamente necesario y posible, al fin: que busquemos otras salidas con la responsabilidad por el todo que nos faltó hasta el momento, tan cartesianamente ocupados estábamos en nuestros quehaceres especializados.

 

Otra hipótesis agregada es que, quizás, sólo nos falte un poco de imaginación para crear y coraje para poner en práctica nuestro próprio invento. Como hicieron los protagonistas del primer Club del Trueque, hace tan sólo poco mas de cinco años. O el Presupuesto Participativo de Porto Alegre, hace once años. O el Grameen Bank en Bangladesh hace diecisiete...

 

2. HECHOS: QUE ES HOY LA  RED GLOBAL DE TRUEQUE SOLIDARIO

 

El 1º de mayo de 1995, en la localidad de Bernal, a escasos treinta kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, un grupo de ecologistas preocupados al mismo tiempo por la calidad de vida que por el crecimiento acelerado del desempleo,  crea el primer Club del Trueque, com un grupo de vecinos que no superaban la veintena. Cada sábado, se reunían para realizar intercambios de productos entre ellos, luego se agregaron servicios y en pocos meses, la experiencia crece y se difunde a la ciudad capital. Los cálculos, que en un primer momento se realizaban en una libreta centralizada, acompañada de una tarjeta donde cada miembro contabilizaba sus saldos, pasaron a una planilla de cálculo, primero y luego a una especie de cheque nominal, donde cada uno anotaba el nombre de la persona que los recibía. Pocos meses después de esa innovación, se crea el primer “tiket trueque” o vale transferible, al cual se lo denomina “crédito”, que permite aumentar muchas veces la velocidad de las transacciones y a partir de ahí crear muchos nuevos clubes. Tal denominación vino de la “confianza” que se depositaba en los participantes, a los que se entregaba cierta cantidad de vales para iniciar las operaciones. Desde el primer momento, se entregó la misma cantidad a cada uno de los socios, con lo cual se garantía al menos una equidad, la de la cantidad de circulante para las operaciones.

 

Dos años mas tarde, los clubes hacían transacciones entre ellos y se habían difundido desde la región al sur de la ciudad a las demás y algunas provincias del interior del país. Se empezó a configurar un gobierno articulado de las regiones y la necesidad de organizar los clubes o Nodos - porque eran partes de una Red -  en regiones geográficas, para que los vales fuesen controlables por un colectivo y las condiciones iniciales se mantuvieran. Aparecen principios rectores, definidos por el grupo fundador, pero “interpretados” por cada colectivo particular. Ya hay una gran cantidad de grupos, algunos vinculados a la Red, pero muchos autónomos por su misma condición geográfica. La difusión de la experiencia innovadora se hace con el apoyo de los medios masivos de comunicación, que se interesan cada vez más en la “rareza” argentina. Un primer apoyo del gobierno (Secretaria de Promoción Social y luego de Industria, Comercio y Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires) genera hacia dentro la confianza para seguir creciendo y, hacia fuera, estimula a que otros municipios y provincias repliquen la experiencia.

Tres años más tarde, la Red Global de Trueque, que ya alberga a más de 100.000 personas en Argentina, es invitada a un encuentro internacional de iniciativas de la sociedad civil para discutir propuestas de resistencia a la globalización de la economía y sus protagonistas empiezan a tener la percepción de que se trata de una experiencia singular y “exitosa” desde el punto de vista de su multiplicación. Ya funcionan distintos sistemas de capacitación en su interior, la difusión a otros países de la región empieza a hacerse sostenida por un proyecto de llegar a tener cierta masa crítica y crecer también en variedad.

 

Poco tiempo después de cumplir los cinco años, la Red está presente en 14 provincias argentinas, además de haberse introducido en Uruguay, Brasil, Ecuador, Colombia, El Salvador, Canada, Perú, Chile y Bolivia. Se estiman - aun con proyecciones imprecisas - en más de 500.000 personas las involucradas en el país, con un movimiento de transacciones que agrega entre uno y cuatro salarios minimos mensuales por familia, las declaraciones de interés público se acrecientan, un juez de familia concede la posibilidad de que un padre desempleado pague su cuota alimentaria en vales de trueque y el gobierno nacional se compromete a apoyar su difusión a nivel de todo el país. Luego de la creación de una Red Latinoamericana de Socioeconomía Solidaria en 1999, que apuntó a difundir la estrategia de moneda social a otras formas de economía solidaria ya presentes en la región, al final del primer encuentro del Forum Social Mundial en enero de 2001, en Porto Alegre (Brasil), se lanza una Red Global de Socioeconomía Solidaria, que incluye la moneda social como una de las estrategias potencializadoras de formas económicas populares y solidarias pre-existentes, capaz de reconstruir el tejido social de abajo hacia arriba.

 

3. INTERPRETACIONES: REVISITANDO EL FENOMENO DEL DINERO 

 

            La comparación con experiencias similares en otras partes del mundo, como son las Horas de Ithaca en Estados Unidos, los LETS canadienses ampliamente difundidos en Europa y Australia, los SELs franceses y los Tianguis mexicanos, permiten caracterizar el modelo argentino desde sus cuatro características principales:

·         Emisión de moneda social desde los primeros tiempos;

·         Cultivo de un sistema convivial permanente, con encuentros semanales regulares que permiten construir una alta pertenencia a los pequeños grupos, donde todos los productores son también consumidores y las transacciones construyen confianza y afianzan las relaciones sociales.

·         Configuración abierta en Red, a partir del momento en que los intercambios se empiezan a hacer entre varios clubes que se reconocen y se organizan en su autonomía. Los participantes construyen una doble pertenencia, a su Nodo o Club de origen y a la Red como un todo, afianzando una nueva pertenencia múltiple;

·         Dentro de la autonomía de los Nodos, aparecen elementos comunes que los unen, aun cuando no hay intercambio de bienes y servicios, como son los doce principios, más éticos que organizativos.  Se construyen distintas formas de articulación y creación de consenso para resolver los problemas que plantea la vida en esa inmensa empresa social virtual. En un desequilibrio permanente de los movimientos de centralización / descentralización, la Red adquiere varios nombres, estilos de gestión, configuraciones propias de la expresión de cada lugar de origen y, principalmente, muchos instrumentos de intercambio distintos, lo cual permite hablar de una moneda social como su principal innovación teórica.

 

      Conociendo la existencia de experiencias similares en contextos muy diversos, resulta interesante verificar que la experiencia argentina nace absolutamente al margen de las demás. Lo que hoy resulta trivial en términos de la comunicación permitida por la Internet, no lo era hace tan sólo cuatro años. De hecho, la “explosión comunicativa” de los últimos años fue la que provocó el diálogo con la experiencia mexicana de “La “Otra” Bolsa de Valores”, las Horas de Ithaca del Estado de New York, los derivados del LETS System canadiense, entre los cuales se encuentran los SELs de Francia y los Noppels holandeses. No es menos cierto que a partir de ese diálogo las miradas externas se vuelven curiosas hacia la experiencia argentina, por su grado de difusión y velocidad de crecimiento, generando al mismo tiempo mayor “confianza” en los distintos actores sociales locales, en un primer momento recelosos de legitimar lo que se veía como simple alternativa de economía informal, por sobre su significado de fábrica de producción de calidad de vida. Si nos preguntamos cómo fue posible tal movimiento en tan sólo cinco años, podemos encontrar muchas respuestas. Sin duda, la crisis social provocada por los programas de ajuste estructural está incluida entre las más obvias. Pero si queremos ahondar en el significado de la emisión de un papel que remplaza al dinero en las transacciones hechas al interior de grupos escasamente organizados, para producir y consumir bienes y servicios a los que no tienen acceso (por falta de dinero), no hay duda que hay respuestas en textos más creativos que económicos. Para ello, partiremos del enunciado de los doce principios que han logrado sostener el crecimiento de la Red Global de Trueque, al menos en sus primeros años, y seguiremos con dos textos inspiradores, con los cuales invitamos a seguir la discusión y búsqueda de nuevos caminos,

 

PRINCIPIOS DE LA RED GLOBAL DE TRUEQUE

1. Nuestra realización como seres humanos no necesita estar condicionada por el dinero.

 

2. No buscamos promover artículos o servicios, sino ayudarnos mutuamente a alcanzar un sentido de vida superior, mediante el trabajo, la comprensión y el intercambio justo.

 

3. Sostenemos que es posible remplazar la competencia estéril, el lucro y la especulación por la reciprocidad entre las personas.

 

4. Creemos que nuestros actos, productos y servicios pueden responder a normas éticas y ecológicas antes que a los dictados del mercado, el consumismo y la búsqueda de beneficio a corto plazo.

 

5. Los únicos requisitos para ser miembro de la Red Global de Trueque son: asistir a las reuniones grupales, capacitarse y ser productor y consumidor de bienes, servicios y saberes, en el marco de las recomendaciones de los círculos de calidad y autoayuda.

 

6. Sostenemos que cada miembro es el único responsable de sus actos, productos y servicios.

 

7. Consideramos que pertenecer a un grupo no implica ningún vínculo de dependencia, puesto que la participación individual es libre y extendida a todos los grupos de la Red.

 

8. Sostenemos que no es necesario que los grupos se organicen formalmente, de modo estable, puesto que el carácter de Red implica la rotación  permanente de roles y funciones.

 

9. Creemos que es posible combinar la autonomía de los grupos en la gestión de sus asuntos internos con la vigencia de los principios fundamentales que dan pertenencia a la Red.

 

10. Consideramos recomendable que los integrantes no respaldemos, patrocinemos o apoyemos financieramente - como miembros de la Red - a una causa ajena a ella, para no desviarnos de los objetivos fundamentales que nos unen.

 

11. Sostenemos que el mejor ejemplo es nuestra conducta en el ámbito de la Red y en nuestra vida fuera de ella. guardamos confidencialidad sobre los asuntos privados y prudencia en el tratamiento público de los temas de la Red que afecten a su crecimiento.

 

12. Creemos profundamente en una idea de progreso como consecuencia del bienestar sustentable del mayor número de personas del conjunto de las sociedades.

 

 

Actualmente, en el marco de la Red LatinoAmericana de SocioEconomía Solidaria se está empezando a aceptar un 13o. principio que afecta algunas prácticas instituidas muy polémicas como las que se refieren al pago, en moneda social, de las actividades de coordinación de los Nodos y de las actividades de capacitación. Este principio, inspirado en la necesidad de no-gratuidad para generar equidad en la distribución del poder, sostiene que :

 

13. En la economía solidaria, nada se pierde, nada se regala : todo se recicla, todo se valora, todo se distribuye por igual.

 

            Si en los primeros años de la Red, fue importante diferenciar el instrumento de intercambio denominado “vale” o “crédito” de la moneda formal, entre otras razones, para evitar la posibilidad de tasación de impuestos sobre esa actividad desarrollada por sectores excluidos del mercado formal, actividades de reflexión como fue, entre otras, la Jornada sobre Economía del No-dinero, realizada en abril de 1998, fueron llevando cada vez más a una evaluación acerca del fenómeno social del dinero. Fue en ese sentido que el texto de Ernesto Sábato, contenido en su “Informe sobre ciegos” (1955)  se reveló altamente inspirador:

 

“Empezamos a caminar por esa calle hacia Cangallo...” (...)

(...) “El silencio y la soledad tenáin esa impresionante vigencia que tienen siempre de noche en el barrio de los bancos. Barrio mucho más silencioso y solitario, de noche, que cualquier otro; probablemente por contraste, por el violento ajetreo de esas calles durante el día, por el ruido, la inenarrable confusión, el apuro, la inmensa multitud que allí se agita durante las horas de oficina.

 

Pero también, casi con certeza, por la soledad sagrada que reina en esos lugares cuando el Dinero descansa. Una vez que los últimos empleados y gerentes se han retirado, cuando se ha terminado con esa tarea agotadora y descabellada en que un pobre diablo que gana cinco pesos por mes maneja maneja todos los días cinco millones, en que verdaderas multitudes depositan con infinitas preocupaciones pedazos de papel con propiedades mágicas que otras multitudes retiran de otras ventanillas con precauciones inversas.

 

Proceso todo fantasmal y mágico, aunque ellos, los creyentes, se creen personas realistas y prácticas, aceptan ese papelucho sucio, donde con mucha atención se puede descifrar una especie de promesa absurda en virtud de la cual un señor que ni siquiera firma con su propia mano, se compromete, en nombre del estado, a dar no sé qué cosa al creyente a cambio del papelucho.

 

Y lo curioso es que a este individuo le basta con la promesa, pues nadie, que yo sepa, jamás ha reclamado que se cumpla el compromiso; y todavía más sorprendente, en lugar de esos papeles sucios, se entrega generalmente otro papel más limpio, pero todavía más alocado,donde otro señor promete que, a cambio de ese papel, se le entregará al creyente una cantidad de los mencionados papeluchos sucios; algo así como una locura al cuadrado.

 

Y todo en representación de Algo que nadie ha visto jamás y que, dicen, yace depositado en Alguna Parte, sobretodo en los Estados Uniodos, en grutas de acero. Y que toda esa historia es cosa de religión, lo indican en primer término palabras como crédito y fiduciario.”

 

 

            Y si de interpretaciones se trata, nos parece justo rendir homenaje a la memoria de Michel Tavernier, ingeniero naval y filósofo francés, creador de AISE (Asociación Internacional para el Sostenimiento de la Ecosofía), inventor de cosas muy raras y de osado sentido común, quien dijo por primera vez que la Red Global de Trueque había creado su propio dinero: una moneda social !  Tavernier asimila la moneda formal de hoy a una suerte de “moneda criminal”, y recuerda que así definió a la moneda con interés el mismo Pesant Boisguillebert, consejero económico del rey Luis XIV, hace casi tres siglos. La demanda de una moneda libre de interés para solucionar los problemas de distribución de la riqueza, expresada hoy por varias corrientes y grupos, hace tímida la propuesta de una Tasa Tobin sobre las transacciones especulativas. La diferencia entre ambas es - seguramente - un tema mayor de poder y correlación de fuerzas, lo cual incrementa la responsabilidad de los distintos actores sociales de manifestar su posición acerca de la moneda social como estrategia de reconstruir el mercado de abajo hacia arriba, al mismo tiempo que se discuten nuevos planteos de gobernabilidad mundial. En Davos y en Porto Alegre.

 

            Otra influencia que nos parece relevante incluir es la del pensamiento de Bernard Lietaer, economista belga, de variada experiencia profesional y académica, quien tuvo su paso por el Banco Central de su país, participó del primer proyecto de moneda europea unificada (ECU),  fue Presidente del sistema de pago electrónico de Bélgica, desarrolló tecnologías para empresas multinacionales para ser utilizadas en ambientes de múltiples monedas, actuó en países en desarrollo para mejorar sus ahorros y enseñó finanzas internacionales en  la Universidad  de Lovaina. Actualmente es profesor visitante en el Centro de Desarrollo Sustentable de la Universidad de California en Berkeley.  En su séptimo libro El futuro del dinero: mas allá de la codicia y la escasez desarrolla una original argumentación acerca de cómo fue posible que pasara lo que pasó con la economía que – se supone – debía ayudar a poner la casa en orden... Para Lietaer, el diseño del sistema monetario es en realidad la raíz de mucho de lo que ocurre o no ocurre actualmente en la sociedad: “el dinero es como un anillo metálico que nos hemos colocado en la nariz: nos hemos olvidado que nosotros fuimos los que lo diseñamos y a ahora el nos está llevando alrededor del mundo. Ya es tiempo de imaginarse dónde queremos ir, si queremos ir hacia la sustentabilidad y la comunidad, para ello diseñar un sistema monetario que nos lleve hasta ese punto”. La razón por la cual eso pudo pasar habría sido una primera etapa civilizatoria en la cual el hombre vivió en el paradigma de la abundancia de la Gran Madre Tierra, todo poderosa, toda generosa con sus hijos: los cazadores y recolectores disfrutaban de los recursos en cada espacio y – si se agotaban – cambiaban de espacio.  Con la revolución agrícola, el uso de la rueda y el fuego, empezó a ser reprimido el paradigma de la abundancia, la competición y la voracidad dieron paso a la conducta humana normal y el miedo a la escasez la alimentó definitivamente...

 

            Tendríamos así, cinco mil años de paradigma de la escasez instalados en las cabezas y en las prácticas de todas las culturas que tuvieron contacto con la primera que cambió y ya no podemos “ver” abundancia, sino escasez en permanencia. La paradoja del tercer milenio es que la población total aumentó, pero hoy hace falta sólo el trabajo de 2% de la humanidad para mantenerla funcionando... si queremos que así sea! La teoría de fondo a la que recurre Lietaer  es la Psicología Colectiva de Carl Gustav Jung, para quien la represión de un arquetipo provoca la manifestación de sus sombras. Cuando el arquetipo Soberano es reprimido, aparecen en su lugar sus sombras complementarias: el Tirano y el Cobarde, que muestran la imposibilidad de ejercer  una y el miedo de aparecer como la otra! Lo mismo ocurre con el arquetipo de la Gran Madre, que reprimido se expresa en sus sombras, lo cual explica perfectamente que un maestro de escuela escocés  llamado Adam Smith observara mucha codicia y  miedo a la escasez alrededor suyo y asumiera que así era como las sociedades “civilizadas” operaban... Así creó la economía moderna, que se ve desde ese enfoque como una manera de distribuir o administrar los recursos escasos, a través del mecanismo individual y personal de la codicia...

 

            Es, así, como de la mano de Sábato, Tavernier, Lietaer y tantos otros aliados, postulamos que la moneda social significa un movimiento de recuperación del paradigma de la abundancia, a partir de una ruptura del paradigma vigente. No se trata, pues, de una vuelta al trueque primitivo, como puede parecer a primera vista, sino de una conquista de las nuevas tecnologías aliadas a una reiterpretación del fenómeno social del dinero. Que requiere una sociedad civil fuerte y organizada para su implementación, a la vez que un estado promotor y un sector empresario que deje de ser especulativo y vuelva a ser emprendedor!

 

 

 

4. RESPONSABILIDADES: COMO HACER POSIBLE LO IMPROBABLE

 

            Como hemos anticipado al inicio de estas reflexiones, comprender la emergencia de eventos improbables, como fueron el primer banco que prestó plata a los pobres (y sigue recuperando el 100%), el primer municipio que creyó en la posibilidad de participación directa de los ciudadanos en la decisión de los destinos de sus fondos, así como el primer grupo de personas que se organizó para mejorar su calidad de vida, de espaldas al mercado formal, es una tarea ardua e infinita si se quiere sólo reconstruir la Historia... Pero si las explicaciones sirven para algo - y esa es la tradición occidental a la que pertenecemos - optamos por creer que alguien imaginó un futuro improbable como posible, puso manos a la obra y lo comenzó a hacer!  En el camino hubo escollos de todo tipo, finalmente el paradigma dominante no deja pensar cualquier cosa y menos hacerlas... Pero una vez lograda cierta masa crítica y visibilidad, muchas más cosas empezaron a ser posibles. Al fin y al cabo, a nadie le gusta estar ausente de la foto de fin de fiesta!

 

            Más aún, la dimensión de la tragedia contemporánea, donde todo se sabe al instante y se convive a diario con el riesgo de un continente entero condenado a la desaparición; la falta de imaginación de una política que cada vez más aparece como canibal en vez de lograr producir algo tan simple como el bien público; la falta de responsabilidad por la quinta del vecino cuando a penas se nos alcanza para mantener la propia, no pueden ser más que una invitación - terminal - para creer que el mundo es uno sólo, que otro mundo es posible y que somos todos responsables de todos. Que nos inspiremos en Grameen, Porto Alegre y Bernal y que empecemos a buscar nuevas estrategias que nos permitan combinar participación ciudadana, microcrédito y moneda social para desplegar la imaginación y el coraje que tenemos para hacernos cargo de construir un presente y un futuro dignos de lo que tenemos y podemos compartir.

 

            Si a partir del primer Club del Trueque en Argentina pudimos caminar hacia una economía solidaria, empezar a llevar esa posibilidad a las cárceles argentinas y de Bolivia, donde ya estaba implantado el microcrédito, si pudimos partir de éstos en el Banco Palmas de Fortaleza (Ceará) y casarlos con las Redes de Trueque Solidario en Brasil, ¿ Cuánto más podremos hacer? ¿Hacia dónde estamos yendo ? De qué otras experiencias podremos beneficiarnos y que aun no conocemos?

 

            Si nos creemos responsables del todo, es probable que tengamos imaginación para crear nuevas estrategias y coraje para construir los puentes que necesitamos para dejar atrás las marcas de un paradigma que nos hizo creer durante tanto tiempo que la riqueza era para pocos y la escasez para tantos. Esta es nuestra invitación en el espacio de este grupo de trabajo.

 

 

TEXTOS DE REFERENCIA

 

1         Primavera, H., Política social, imaginación y coraje: reflexiones sobre la moned social, Reforma y Democracia, Revista del CLAD, Caracas, 1999, No. 17, pp 161 - 188.

2         Blanc, J., Les monnaies paralleles: une composante normale des usages monétaires. Transversales, science /culture,  Paris, 1999

 

TEXTOS COMPLEMENTARIOS

 

3         Beyond greed and scarcity : the future of money, Interview of Bernard Lietaer by Sara van Gelder, Revista Yes, 1998

4         Singer, P. y Souza, A.., (comp) A economía solidária no Brasil. Sao Paulo, Contexto, 2000

 

 



[1]  Texto de lanzamiento del Grupo de Trabajo sobre Moneda Social , de autoría de Heloisa Primavera, escrito en enero 2001. Dos textos complementarios de referencia y profundización pueden ser consultado en el sitio http://money.socioeco.org para que los interesados amplíen su información sobre la Red Global de Trueque Solidario (H.Primavera) y las monedas paralelas (J.Blanc).

[2] Esa escuela de pensamiento está claramente representada en la obra tan diversa de la Escuela de Santiago (Humberto Maturana, Francisco Varela y Fernando Flores), además de los trabajos ya clásicos de Paul Watzlawick y Ernst Von Glaserfeld en la década de los '70 y, más recientemente, los de Michel Callon y Bruno Latour.